Autor: Haruki Murakami
Editorial: Tusquets Editores
Sinopsis
Es medianoche, y
la joven de 19 años Mari Asai está leyendo un libro en un restaurante que abre
toda la noche. Pretende esperar a que amanezca. Un joven la interrumpe: es
Takahashi, un músico al que ha visto una única vez. Su hermana Erin, mientras
tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño profundo. Takahashi se va a
ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre una
segunda interrupción: Kaoru, la encargada de un hotel por horas, solicita su
ayuda. Mari habla chino y una prostituta de esa nacionalidad ha sido
brutalmente agredida por un cliente.
Reseña
Empecé este
libro con mucha expectativa. Murakami se ha vuelto extremadamente popular con
muchos de sus títulos y justamente por eso decidí lanzarme por una segunda
novela de él. No fue lo que
esperaba. Quisiera arriesgarme a decir que mi decepción se deba a un choque
cultural. La gran diferencia entre la cultura occidental y la oriental, ya que la imagen que me había formado de este autor después
de haber leído “Al Sur de la Frontera al Oeste del Sol” pueda ser que se deba a
la faceta occidental que Murakami plasma en algunas de sus obras.
Mari Asai es una
joven poco común (tímida, retraída, enfrascada en si misma) que se encuentra
leyendo en un “diner” a eso de la medianoche. Cuando Takahashi (un joven
fresco, despreocupado, músico) la interrumpe y decide sentarse con ella a
platicar. Este acontecimiento desencadena una serie de eventos que nos hace
querer progresar en la historia con paso acelerado. Conforme avanza la lectura,
Mari va soltando esa faceta dura de mujer inquebrantable y va comprendiendo
como las cosas no son tan fáciles para algunos como quisiéramos creer. Y que
ella no es tan indiferente y dura hacia la vida como nos hace creer.
Esta historia
resalta una gran moraleja, no somos los únicos lidiando con problemas en este
mundo. Cuando cae el velo de la noche y el día se esconde vemos que un mundo
totalmente diferente surge, After Dark, deja al descubierto lo que sucede
cuando nadie está viendo, cuando nadie está al pendiente. Sobre como la
perspectiva puede tener dos caras, como una moneda, cuando es de día y cuando
es de noche. Todo puede ser visto con diferentes ojos.
Creo que fue
fascinante el hecho de habernos guiado como lectores a través de dos aspectos: uno,
el habernos llevado en un orden cronológico (ya que avanzamos cada capítulo
como si fueran las manecillas de un reloj análogo) durante el transcurso del
tiempo (lento) de un Tokio que ve la vida durante la madrugada. Un ambiente
nocturno pero místico a la vez. Cuando todos duermen suceden cosas que no podríamos
ni siquiera imaginar. Y dos, el habernos hecho participes como lectores ya que
Murakami nos dibuja dentro de su obra como si fuéramos el lente misterioso y
omnipresente de una cámara que se da a la tarea de grabar todo. Sentimos por un
momento como si nos moviéramos como una cámara de seguridad que está al
pendiente de todas las salas de un mismo edificio. Literalmente hace mención de
dicho lente y lo relacionamos con que es un personaje más, el lector.
Tardé mucho en
digerir esta historia. Al principio me enojé muchísimo con el autor, luché con
el libro, incluso toque el tema con algunos amigos acerca de lo mucho que me había
molestado el libro. Sin embargo, después de días de darle un descanso a la
pelea de los libros, las ideas comenzaron a fluir con mucha más nitidez y
claridad que antes. Por ejemplo, entendí que cuando peleas con el libro y te
dan ganas de zangolotear al autor, se trata de un gran libro. Un libro al cual deberías
darle el beneficio de la duda y quizás una relectura. Claro como en cualquier
caso hay cosas que no me gustaron pero un 80% de la lectura es rescatable. Ciertos
personajes serian desechables a mi parecer pues no tienen mayor gracia y no
aportan casi nada a la historia pero hay muchos otros que me parecen
fascinantes y que al haber cabos sueltos deja mucho a la imaginación.
En cuanto a la
música, Murakami nunca defrauda, siempre logra encausar sus novelas en un mundo
que gira en torno a la ambientación musical. Una gran carga de jazz y blues clásico
y para no perder la efervescencia occidental un par de canciones noventeras que
se amoldan a los personajes principales.
En conclusión la
trama es entretenida, pero le faltó algo. Hay varios elementos clave que nos sitúan
en un análisis social en conjunto con analogías que debemos captar entre líneas.
No es lo mejor de este autor y claro está no hay libro perfecto, pero es una
historia entretenida, fácil de seguir, reflexiva y profunda, pero ligera a la
vez.

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