Autor: Oscar Wilde
Editorial: Alianza Editorial
Sinopsis:
Joven agraciado y bellísimo, dotado de "toda la pasión del espíritu romántico y toda la perfección de lo griego", Dorian Gray es, cuando lo retrata el distinguido pintor Basil Hallward, la encarnación de la armonía vital incorrupta. Sin embargo, inevitablemente, las pasiones, la maldad, el impetuoso torrente de la vida, irrumpen en su existencia. Para su asombro, Gray descubre que es su retrato quien va asumiendo su deterioro físico y moral, protegiendo, en apariencia, su inmaculada imagen.
Reseña:
Soy amante de las novelas del siglo XIX. Para aquellos que amamos la lectura, el solo hecho de que un libro nos transporte a una época diferente nos basta y nos sobra para pasar un fin de semana enfrascados en esa historia. Sin embargo, este libro superó mis expectativas. Ambientado en un Londres de finales de 1800, Oscar Wilde nos envuelve en una trama llena de frases filosóficas y nos inquieta bajo el disfraz de una historia que gira en torno al ser y la apariencia, la vanidad, la imagen, la vida y el arte de vivir. Así pues nos lleva a indagar en la vida de un tal Dorian Gray. Un joven lleno de vitalidad, belleza física y un hambre por explorar el mundo que recién se le ha presentado con la llegada a Londres.
¿Qué tan interesante puede ser leer varias páginas acerca de un joven aristócrata en la sociedad inglesa? Si se trata de un muchacho que ha condenado a su alma a envejecer cargando con sus pecados y vicios en un retrato, para permanecer así joven y bello por siempre, entonces si es interesante.
Es ahí donde la respuesta se convierte en una travesía fantástica y un tanto oscura, cuando el protagonista de la historia comienza diferenciar entre las buenas y malas influencias que se van desenvolviendo entre las nuevas amistades y amoríos que entabla en esta nueva etapa de su vida. Cayendo así en la fascinación por los placeres y pecados de una vida sin freno. Justamente ahí es donde comienza a atraparnos el libro. En lo personal y lanzo la pregunta al aire: ¿a quién no le gusta leer sobre alguien que se deja llevar por las emociones y deseos sin detenerse a pensar en las consecuencias? Si se trata de un muchacho que ha condenado a su alma a envejecer en un retrato, cargando con el peso de sus deseos y vicios, para permanecer así joven y bello en la realidad. Entonces si, es interesante.
Avanzar en la transformación de Dorian Gray a ese ser oscuro que siempre nos presentan las películas nos hace devorarnos el libro para llegar a la parte del famoso retrato. Debo decir que es la parte de la historia que más me inquieta. Nada de esta novela me decepcionó. De uno a diez le entrego a Oscar Wilde un diez bien merecido.
*Personajes favoritos: aunque suene un poco contradictorio debo admitir que mi personaje favorito fue Lord Henry Wotton. Ya sé que todos siempre aceptan que su personaje favorito es el protagonista, y aquí Dorian Gray no deja de serlo, pero el personaje de Lord Henry resulta más intrigante y adictivo. Se trata de un aristócrata sin moral. Sin pelos en la lengua para dejarse llevar en una conversación sin importar quien reciba el mensaje. Antipático, amoral, arrogante en ciertas situaciones, extrañamente preocupado por Gray (lo cual crea una gran paradoja para un personaje que pareciera no importarle nadie más que él y sus placeres), relajado y sumamente confiado en sí mismo. En cuanto a Dorian Gray, su personaje no deja de ser atractivo. La manera en que se deja envolver en una influencia que solo corrompe su alma y la belleza interna de su ser. Y como intenta cada vez más aparentar que nada le afecta, cuando por el contrario sus pecados lo carcomen por dentro. Llegar a ser admirado por todos resulta siendo su afán. No puedes evitar enamorarte de él y sentir una atracción fatal.
Definitivamente esta es de esas novelas clásicas que no puedes dejar de recomendar. Les dejo la intriga entonces de buscar este libro y deleitarse con una historia oscura y entretenida.
"La moderación es una virtud muy perniciosa. Bastante es tan malo como una comida. Demasiado, tan bueno como un festín."
"La memoria, como una horrible enfermedad, le devoraba el alma."