domingo, 23 de junio de 2013

Pura Anarquia, Woody Allen

Titulo: Pura Anarquia 
Titulo Original: Mere Anarchy
Autor: Woody Allen
Editorial: Tusquets Editores 

Sinopsis:


El vía crucis por el que pasa un incauto que confía las reformas de su casa a un contratista barato; un musical sobre la Viena  “fin de siglo”, con Kafka bailando claqué y Alma Mahler seduciendo a todos los artistas del momento; un delirante intercambio epistolar a propósito de unas inocentes colonias de verano; las vicisitudes de un hombre que se lanza a practicar la levitación sin dominar la técnica… desde los oropeles de Hollywood hasta la novela policiaca, pasando por la filosofía nietzscheana, las subastas en Internet o la psiquiatría, nada escapa a las acidas burlas de Allen en este volumen de relatos que arrancará carcajadas a sus lectores.

Reseña:

Visualicemos que nos encontramos sentados en un carrito de una montaña rusa que está a punto de empezar. El carrito avanza y va lento como creando expectativa. Vamos avanzando y estamos un tanto decepcionados de la falta de acción, pues imaginábamos un tren bala desde el inicio. Pero ni siquiera hemos terminado de pensar eso cuando viene el arranque de velocidad que nos hace subir y bajar con gran rapidez y entramos a esa parte de los rieles circulares de la montaña rusa. Reímos y gritamos. Pasa que nos mareamos, sentimos que vamos a caer, nos estabilizamos y volvemos a dar vueltas. Luego seguimos a una misma velocidad, bajamos nuevamente, subimos una última vez y de la nada terminó el recorrido. Esa podría ser la descripción perfecta de cómo nos lleva Woody Allen a través de su más reciente libro, Pura Anarquía.


Si, se lo que están pensando ¿Qué acaso él no es director de cine? Efectivamente, es uno de los directores estadounidenses más reconocidos a nivel mundial teniendo en su haber una película por año desde 1969 y cinco premios Oscar en alguna librera de una mansión por ahí. Guionista, director, actor, humorista, músico y ¿también escritor? El beneficio de la duda lo tiene, pues sus películas son demasiado buenas como para no darle la oportunidad como escritor. Seguro que la literatura humorística le viene como anillo al dedo. Su mejor atributo siempre ha sido: el humor.



Esta es una recopilación de historias cortas que bañan la atmósfera de sarcasmo y humor negro por todos lados. Anécdotas que van desde un novelista en potencia, buscando que se le abra esa puerta para convertirse en famoso, cuando le ofrecen la oportunidad de su vida que es hacer la novelización de una de las películas de los tres chiflados. Quizás se tuerzan de la risa con la historia del juicio del siglo, una demanda contra Disney donde el testigo principal resulta ser Mickey Mouse. O tal vez un par de plumazos de Allen en cuanto a su descubrimiento literario: “Así comió Zaratustra…”, la dieta perfecta para aquellos hambrientos de literatura poco común. 



No les voy a mentir tampoco es que esta sea una lectura densa y filosófica, pero en una escala del uno al diez le daría un siete a este libro. Literalmente puedes sentir que estas sentado con Woody Allen, hablándote de frente con esa manera tan peculiar de expresarse: rápida, elocuente y sin parar.



Recomendaciones para este libro: dejar volar la imaginación y tener un sentido del humor bastante abierto. Si lo que buscan es relajarse y divertirse un buen rato, definitivamente esta es una buena opción.


La gran duda de la filosofía sigue sin solución: si la vida no tiene sentido, ¿qué hacer con la sopa de letras? 



2 comentarios:

  1. Nunca he sido fan de Woody Allen, se que tiene una interminable lista de películas en su haber, pero todas son tan comerciales... Simplemente no hace click con mi gusto de películas! Le daré el beneficio de la duda como escritor, aunque francamente no me llama ni la más mínima atención leer su libro, pero veremos, me encantaría llevarme un buena sorpresa...

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  2. Para serte completamente honesta, a mi tampoco me llamaban la atención las películas de Woody Allen al principio. Supongo que de haber sabido antes de eso que era escritor le habría dado el mismo beneficio de la duda a sus libros. Sin embargo me di la oportunidad, por recomendación de un amigo, de ver Manhattan, una de sus primeras películas, y me fascinó ese tipo de comedia poco común. Estilo monólogo, entonces decidí pues, darle la oportunidad a uno de sus libros (Cuentos Sin Plumas) y me divertí. Así que quien sabe, quizás te lleves una buena sorpresa...

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