Editorial: Cara & Cruz
Sinopsis:
Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encuentra en su cama convertido en un monstruoso insecto. Tal es el abrupto comienzo, que nos sitúa de raíz bajo unas reglas distintas, de La Metamorfosis, sin duda alguna la obra de Franz Kafka que ha alcanzado mayor celebridad. Escrito en 1912 y publicado en 1916, este relato es considerado una de las obras maestras de este siglo por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado. Completan el volumen los relatos de "Un artista del hambre" y "Un artista del trapecio".
Reseña:
La primera vez que leí La Metamorfosis, a mis quizá veintiún años pues ya no lo recuerdo bien, me pareció una lectura fascinante desde su lado filosófico. Hoy, a mis treinta años, en esta nueva lectura debo decir que me ha parecido bastante más sencillo el paso por sus páginas.
Indudablemente el sabor a tristeza que predomina en su contenido sigue siendo el mismo que años atrás. Habiéndome adentrado aún más en la obra de Kafka, vuelvo a descubrir que la nostalgia es un elemento sustancial en sus letras, así como la falta de esperanza en el ser humano y la sociedad. Gregorio Samsa sigue siendo el símbolo de un maltrato existencial que carcome su alma como a cuenta gotas, bajo un grifo abierto de egoísmo puro. La ausencia de empatía que su familia demuestra tras la tranformación de Samsa del "hombre proveedor" a un gran escarabajo (bicho raro y/o monstruo como es retratado durante la historia) es abrumador. Sin embargo, no deja de ser el ejemplo más fidedigno de una sociedad que se encarga de juzgar con crueldad todo lo que es diferente, etiquetándolo todo como aberración y tratándolo con un látigo de desprecio capaz de llevar a la muerte a un alma que no sabe distinguir entre su simple existencia y la constante pregunta de, ¿qué hago mal además de ser simplemente quien soy?
No puedo decir que esta nueva lectura de La Metamorfosis me haya cambiado la vida, o que como me ha sucedido con otros libros, le haya encontrado un nuevo significado. Pero pude ver con otra perspectiva a cada personaje. Es imposible no empatizar con Gregorio al sentirlo solitario y vulnerable, al encontrarse recluido no solo dentro de aquella habitación sino dentro de aquel nuevo cuerpo que lo representa. Verlo aferrarse a sus recuerdos, que es lo único que le queda como un ancla de su humanidad, lo único que lo mantiene dentro del plano real. Como sentir un poco de aprecio por la hermana al intentar cuidarlo hasta donde le permiten sus fuerzas y el intento de no repudiar a su propio hermano por lo que le ha sucedido, por ver en lo que se ha convertido.
Lo que si puedo asegurar es que al igual que la primera vez, este libro me ha dejado como tantos otros de Kafka un sabor a ansiedad y desesperación. Siguen siendo pocos los autores que me hacen sentir de inicio a fin, lo que genuinamente estaban experimentando mientras escribían. Sigue siendo uno de esos autores con esa capacidad innata de poder hacer que nos identifiquemos con sus experiencias personales al hacerlas relatos. Y por eso, creo justo decir que Franz Kafka seguirá siendo un autor clásico que todos deberíamos leer en algún momento de nuestras vidas, con un poco de música clásica de fondo (como suena Bach y sus violines en este momento).
"¿Es que era un animal, conmoviéndole de tal manera la música?"
Me parece muy atinada su percepción del libro y efectivamente Kafka al escribir en realidad logra transmitirnos su sentir de una forma intensa.
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